El otro día, me sentí tremendamente decepcionada. Decepcionada porque descubrí que no me habían dado un no sincero, no. Se me mintió y eso, duele. Todos podemos aceptar mejor o peor un no pero se hace mucho más difícil asimilarlo cuando ha sido maquillado con algo que no es cierto.
Como dice el dicho popular, “Antes se coge a un mentiroso que a un cojo” y, hoy en día, en un mundo donde internet y las páginas web resumiendo nuestras actividades y proyectos están a la orden del día y se pueden visitar sin previo aviso, encontrarnos con que no se nos ha dicho la verdad es algo muy sencillo.
¿No es mejor ser sinceros y permitir al otro enmendar errores en caso de que los haya o analizar los porqués?
Desde Mondo lirondo trabajamos la educación en valores, los valores de la sostenibilidad que son aquellos que defienden el respeto, a uno mismo, a los demás, al planeta, animales, plantas, a todo lo que nos rodea.
En este enriquecedor batiburrillo de valores está la SINCERIDAD. La sinceridad es de los valores más importantes en nuestras sociedades y, en muchas ocasiones, uno de los más olvidados.
Hay que tener mucha seguridad en uno mismo para saber mirar al otro a los ojos y darle una respuesta que, en muchas ocasiones, no quiere recibir. No es fácil pero es necesario.
EL respeto comienza por uno mismo y continúa por nuestros familiares, amigos, compañeros, e incluso, proveedores. La sinceridad es una clara muestra de respeto, de valentía, por qué no, de buen hacer y de amor.
Seamos sinceros, por favor. Hagamos ese ejercicio, siempre con cariño, respeto y asertividad, porque si no lo somos no permitimos al otro conocer, analizar, reflexionar, modificar y/o mejorar.